miércoles, 16 de diciembre de 2009

SANANDO UN CORAZON PARTIDO



“Sin ti soy mejor persona, y lo mejor de todo es que puedo ser feliz sin tener que estar a tu lado”.


Cuantas veces lei esta frase, y hoy aún sigo repitiéndola una y otra vez, para tratar de grabarmela si es necesario, sé que cuando una persona pasa por esa tan crítica etapa de perder algo o alguien siente que éstas son sólo palabras, y valgan verdades lo son!!!... simples palabras si es que no las sientes y deseas de corazón.


Nadie a dicho que salir de esto sea fácil, porque no lo es, sientes que el mundo se te cae a pedacitos, que no puedes respirar, que hay algo dentro de la garganta que te impide hablar, te duele "literalmente" el corazón, sientes que el mañana será nada si El o Ella.

Pero???, pensemos un poco más... ustedes creen que vale la pena todo ese dolor por esa persona, que realmente lo merece.... la vida me enseñó por primera vez en la vida... que todo lo que creí verdadero y sincero no era más que un engaño de momento, que las personas son crueles, sin sentimientos, que pese haber dado todo... eso no les es suficiente... al extremo que de un momento a otro no sienten nada ¿nada? si, nada ni por un segundo no sienten, extrañan, conduelen... nada para ellos pasan la pagina y siguen su vida sin reparos de todo el daño que causaron asi de simple...


Pese a descubrir en carne viva esa verdad que a gritos se mostraba, no entendía que no valía la pena todo el dolor, las lágrimas, ni desveladas, ni suspiros, ni sueños, ni amor que aún quedaba, Gracias a Dios J!!!!, siempre hay vendas de amor para curar nuestras heridas, y lo único que nos queda es levantarnos, mirarnos al espejo y decirnos si acaso no vemos una mujer mucho más valiente, más decidida hacer las cosas de forma diferente, una mujer dispuesta a empezar una nueva vida, a quererse más y a tener más confianza en sí misma…

Mírarse al espejo y convencerte que vas a salir adelante a pesar de los obstáculos que la vida te presente y gritarte!!! Claro que podemos volver a ser felices sin él o ella, no es el centro de nuestro universo. Además esta siempre nuestros padres, la familia, los amigos que de por sí son ángeles que Dios nos envía para recoger los pedazos que han quedado esparcidos por el camino.

Hay que levantarnos con la seguridad de que si no fue leal con nuestros sentimientos, no se merece nada, pero eso sí sacando de esa experiencia el aprendizaje que la vida nos enseña... a no entregar nuestro corazón a cualquier persona que no se lo merece ...y responder cuando llegué aquel día con la mirada bien altiva:“Sin ti puedo ser feliz, y lo soy”.

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